Hombre murciélago - Tadarida

Hay pequeñas situaciones y vivencias que condicionan la visión y el interés de las personas, especialmente durante la niñez; tal vez fueron aquellos murciélagos gigantes y desconocidos que se escondían en la última planta de mi colegio, los que me acercaron a esas formas de vida. Aquellas cámaras de persianas del gran edificio, eran ocupadas por lo que años más tarde descifré como una colonia de murciélagos rabudos. Allí subíamos a escondidas, llamados por la atención de sus característicos ultrasonidos”.




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